Yoga

1.- Introducción

Nos dirigimos a nuestros estudiantes de yoga con los más elevados sentimientos; vemos, aunque tal vez ellos no lo vean, que para muchos, estas lecciones serán como semilla plantada en suelo fértil, que brotará a su debido tiempo desenvolviendo gradualmente la luz de su consciencia; y así, los brotes florecerán y fructificarán; muchos de los fragmentos de verdad, que se os expongan, no los percibiréis actualmente, pero en años venideros reconoceréis la verdad de las ideas transmitidas en estas lecciones, y entonces, solamente entonces, os asimilaréis estas verdades.

Intentamos hablaros lo mismo que si estuvierais reunidos personalmente ante nosotros y estuviéramos ante vosotros en carne y hueso; estamos seguros de que el lazo de simpatía entre nosotros pronto será tan fuerte y real, que cuando leáis nuestras palabras, sentiréis nuestra presencia casi tanto como si estuviéramos personalmente con vosotros; estaremos con vosotros en espíritu, y según nuestra filosofía, el estudiante que está en simpática armonía con sus maestros, establece realmente una conexión psíquica con ellos, y en consecuencia es capaz de asimilarse el espíritu de las enseñanzas y recibir el beneficio de su pensamiento en un grado imposible para quien sólo lee las palabras en fría letra de imprenta.

Estamos seguros que los alumnos de esta clase entrarán desde luego en armonía unos con otros y con nosotros, que obtendremos resultados sorprendentes, y que a la terminación del curso muchos habrán comprendido espiritualmente estas lecciones de un modo asombroso.

Los anuncios han  sido redactados de propósito para que sólo llamaran la atención de aquellos a quienes estaban destinados. Los que simplemente buscan sensaciones o novedades no han acudido a muestro llamado, mientras que aquellos a quienes estaba destinado lo escucharon y se han apresurado a relacionarse con nosotros y con las enseñanzas.

Como dice el poeta: “Todos mis hijos me conocen por donde paso”; así pues, atraídos a nosotros los alumnos y nosotros a ellos, formaremos  un cuerpo armónico de trabajo para el fin común del propio desarrollo, crecimiento, desenvolvimiento y progreso; el espíritu de armonía y unidad de propósito nos favorecerá poderosamente y el unánime pensamiento de los alumnos unido al maestro, constituirá una fuerza benéfica que fortalezca y sostenga a cada estudiante.

En Yoga, el maestro no se detiene a probar sus afirmaciones o hipótesis; no demuestra en la pizarra las verdades espirituales; no arguye ni promueve discusión con sus alumnos; por el contrario, comunica sus conocimientos con autoridad y tal como los recibió, sin preocuparse de si los que escuchan  están o no de acuerdo con él.

No cuida de si todos aceptan sus afirmaciones, porque sabe que quienes estén dispuestos a recibir la verdad que él enseña, la reconocerán intuitivamente, y para quienes no estén preparados a recibirla, será ineficaz todo argumento; cuando un alma está preparada para una verdad espiritual, y toda o parte de ella se le expone oral o gráficamente, intuitivamente  la reconoce y se la asimila; el maestro de Yoga sabe que muchas de sus enseñanzas sólo consisten en la siembra de la semilla, y que por cada idea que el estudiante se asimile al principio, habrá cientos que tardará mucho tiempo en comprender.

Pero no queremos decir que los maestros exijan del estudiante que acepte ciegamente todo cuanto se le diga.; por el contrario, recomiendan al discípulo que acepte como verdad sólo aquello que él pueda probar por sí mismo, porque “ninguna verdad es verdad para uno, mientras no pueda probarla por su propia experiencia”; y así se le enseña que antes de experimentar dichas verdades y poder así probarlas por la propia experiencia, debe desenvolverse y desarrollarse.

El maestro solo pide que el estudiante tenga confianza en él como indicador del camino, y así le dice: “Éste es le camino, entra en él y en el sendero hallarás lo que te he enseñado; pálpalo, pésalo, mídelo, pruébalo y conócelo por ti mismo; cuando llegues a cualquier punto del sendero sabrás acerca de él tanto como yo o cualquier otra alma en aquella etapa; pero mientras no llegues a un punto determinado, debes aceptar las afirmaciones de los que ya llegaron o rechazar todo lo que se refiere a ese punto en particular; no aceptes nada como definitivo hasta que lo hayas probado; pero toma muy en cuenta las enseñanza de los que llegaron antes”.

Todos los individuos deben aprender por experiencia propia, pero unos pueden servir de indicadores del camino para otros; los que eligen hacer esto con sus hermanos menos adelantados, se convierten en sus maestros guiándolos con la Sabiduría Amor y Compasión que cada uno de ellos ha podido desarrollar; en cada etapa de la jornada, se verá que quienes progresaron un poco más en la senda, dejaron signos, marcas y postes indicadores para aquellos que los siguen.

El hombre juicioso utilizará estas señales; no pido fe ciega, sino únicamente confianza hasta que  seáis capaces de comprobar por vosotros mismos las verdaderas que os transmito, del mismo modo que fueron transmitidas a mí por quienes me precedieron; pedimos paciencia al estudiante pues muchas cosas que al principio le parecerán oscuras, se irán aclarando a medida que prosiga su desarrollo.
Yogui Ramacharaka

2. Estructura Visible e Invisible del Hombre

El hombre verdadero, es un Ser Divino que se expresa en las diferentes dimensiones o planos de la realidad, a través de varios “vehículos de expresión” o “cuerpos” de diferentes grados de densidad, entre los cuales, el cuerpo físico es la forma más densa de manifestación.

Estos diferentes vehículos o “cuerpos” se relacionan con los planos: físico, emocional, mental y espiritual, según su constitución; el verdadero “Yo” es una “Chispa del Fuego Divino”, una “Esencia Divina” o “Mónada” (Individuo Divino), cubierto por estas envolturas que limitan su completa expresión; en el antiguo Egipto se las llamó “los 7 velos de Isis”.

A medida que el hombre avanza en desenvolvimiento, su conciencia se establece en los planos superiores y llega a ser cada vez más consciente de su naturaleza superior; el espíritu contiene en sí todas las potencialidades y a medida que progresa de su nivel humano actual a los niveles espirituales, despliega nuevos poderes y manifiesta nuevas facultades (siendo esto también una prueba de su verdadera naturaleza superior).

La filosofía yogui enseña pues, que el Ser Humano está compuesto de siete principios => “vehículos de expresión” o “cuerpos” => es un ser septenario; el mejor modo de concebirlo es considerar que la Esencia Divina (llamada “Mónada”) es el verdadero Yo y los distintos “vehículos de expresión” o “cuerpos” son las envolturas que lo “visten” y a su vez lo limitan.

El hombre puede así manifestarse en siete planos cuando está ya perfectamente desarrollado; pero la mayoría de los hombres sólo pueden manifestarse en los planos inferiores, pues no han llegado todavía a desarrollar sus componentes o cuerpos superiores; pero todos, cualquiera sea su grado de desarrollo, poseen “potencialmente” los siete principios; muchos son los individuos que han desarrollado los cinco principios más densos (7, 6, 5, 4 y 3), pocos el segundo y aún menos el primero.

3. Los 7 «Cuerpos» o «Vehículos de Expresión» del Individuo Divino en Estado Humano

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DIVINIDAD            (0) Mónada y Atma Superior

(Individuo Divino)             (El Yo Divino que Somos )

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ESPÍRITU                (1) Atma  Inferior (el 1er “vestido”)

(Individuo)               (2) Budhi ( Mente Espiritual)

(Espiritual)               (3) Manas Superior (Mente Abstracta)

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ALMA                    (4) Manas Inferior (Mente Concreta)

(Individuo Humano)        (5) Kama Manas (Mente Emocional)

(“Ego” o “Persona”)        (6) Pránico (Físico Etérico)

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CUERPO                   (7) Material (Físico Biológico)

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Veamos brevemente a cada uno de ellos, desde “abajo” hacia “arriba”

4. Cuerpo Material o Físico Biológico

De los siete principios del hombre, el cuerpo físico biológico es naturalmente el más visible. Es el más denso en la escala y la más tosca manifestación del hombre, pues permite una muy limitada expresión de las Potencialidades Divinas, por eso, entra en la categoría de los llamados “cuerpos inferiores” (por su limitación en ese sentido).

Pero los yoguis afirmamos que esto no significa que se haya de descuidar o despreciar. Por el contrario, es un principio muy necesario para el crecimiento del hombre en su presente estado de evolución; es el “templo del Espíritu Viviente” y deberíamos cuidarlo solícitamente para hacer de él un más perfecto instrumento.

Vemos claramente a nuestro alrededor, cómo los cuerpos biológicos de las diferentes personas muestran diferentes grados de desarrollo bajo la influencia del “hombre interior”, invisible pero evidente en sus efectos. Es deber de todo hombre llevar este cuerpo al más alto grado de perfección para emplearlo con la mayor utilidad. Debemos mantenerlo en buena condición, sano y dispuesto a obedecer las órdenes de la mente, en lugar de contrariarla, como con tanta frecuencia sucede. El cuidado del mismo bajo el inteligente gobierno de la mente es una importante rama del yoga llamada “Yoga Hatha”.
Las enseñanzas de yoga, enseñan que el cuerpo biológico está constituido por células cada una de las cuales es en sí una vida en miniatura que rige su acción. Estas vidas son realmente fragmentos de mente inteligente de un cierto grado de desarrollo que capacita a las células para ejecutar propiamente su obra. Estos fragmentos de inteligencia están subordinados al gobierno de la mente central del hombre, cuyas órdenes (conscientes o inconscientes) obedecen para realizar su obra particular, como por ejemplo, la acción electiva de las células al extraer de la sangre los necesarios elementos nutritivos y rechazar lo superfluo o las funciones de digestión, asimilación , etc.,

Todos estos procesos fisiológicos, demuestran la inteligencia de las células, ya individualmente o agrupadas colectivamente; la curación de las heridas, la rapidez con la cual las células acuden a los puntos donde son más necesarias, y otros mil ejemplos conocidos de los fisiólogos, son para el estudiante yogui ejemplos de la vida en la célula y el átomo.

Cada átomo es para el yogui un ser viviente, con vida propia, que se combina en grupos, y cada grupo manifiesta una inteligencia grupal mientras permanece como grupo. Estos grupos se combinan a su vez y forman cuerpos más complejos que sirven de “vehículos de expresión” a conciencias superiores (como “nosotros”).

Cuando se experimenta lo que erradamente llaman “muerte”, las células se disgregan y ocurre lo que llamamos putrefacción; cesa la fuerza que mantenía unidas a las células y éstas quedan libres para formar nuevas combinaciones. Algunas van a las plantas de las inmediaciones y eventualmente pasan a constituir el cuerpo biológico de un animal; otras permanecen en el organismo de las plantas; otras quedan en el suelo durante algún tiempo; la vida del átomo es un incesante cambio. Ha dicho un ilustrado escritor: “La muerte es sólo un aspecto de la vida y la destrucción de una forma material es el preludio de la construcción de otra”.

No dedicaremos mayor espacio a la consideración de este cuerpo por lo claro del tema; el estudiante deseará conocer otros que no le son tan familiares. En consecuencia, pasaremos a considerar el siguiente principio, recordando que el primer paso en el desenvolvimiento yogui consiste en el dominio, cuidado y atención del cuerpo biológico.

5. Cuerpo Pránico o Físico Etérico

Este principio es el Cuerpo Físico Real que da el molde al Físico Biológico para que éste tome su “forma”; está en estrecha conexión con él y es la exacta contraparte de su aspecto; llamado a veces “doble fantasma” se ha conocido en toda época y ha ocasionado muchas supersticiones por la falta del conocimiento de su naturaleza.

Está compuesto de materia más sutil que la de nuestros cuerpos biológicos, pero al fin y al cabo materia (física etérica). Para esclarecer la idea pondremos por ejemplo el agua, que a cierta temperatura es hielo, sólido y duro; a mayor temperatura asume su más conocida forma llamada agua; y a temperatura alta se convierte en vapor, que es sólo visible mezclado con el aire y a menor temperatura.

La separación consciente es dificilísima, pero las personas de cierto grado de Desarrollo Espiritual, pueden “desdoblarse” a voluntad, es decir, dejar su cuerpo biológico en estado de “letargo” o “trance” y actuar en este cuerpo con el cual pueden hacer largos viajes a la velocidad del pensamiento. Para la visión clarividente dicho cuerpo es una exacta reproducción del cuerpo biológico con el que lo une un delgado y sedoso cordón llamado tradicionalmente “cordón plateado”.

Este cuerpo sigue existiendo algún tiempo después del trance que llamamos “desencarnación” (erradamente “muerte”), y en ciertas circunstancias lo ven personas “encarnadas”, quienes lo denominan fantasmas. Después de que el Cuerpo Etérico también es abandonado por el “resto” del Alma, se convierte en una “envoltura etérica” sin su “ocupante”, de igual modo en que le pasó previamente al cuerpo biológico; y a veces algunas personas lo atraen hacia su atmósfera psíquica y lo confunden con el “alma manifestada” de algún difunto.

En tales casos no posee inteligencia, y no es más que una nube de apariencia humana, es un cascarón. A veces, también sucede que el cuerpo etérico de un moribundo se proyecta por un ardiente deseo y en tales casos lo ven los amigos y parientes con quienes está en simpatía; muchos casos de esta clase se recuerdan, y el estudiante probablemente conocerá alguno. En futuras lecciones más avanzadas, dedicaremos algo de espacio para el estudio de su estructura y funcionamiento, relacionado con los “chakras” y con las funciones vitales del cuerpo biológico (de allí que a veces se lo llame también “cuerpo vital”).

6. Prana o Fuerza Vital

Prana es la energía universal, pero nos limitaremos a la modalidad de prana llamada “fuerza vital” que se encuentra en todas las formas de vida, desde la más elemental forma de vida celular (como la ameba) a la más elevada forma de vida animal. Prana lo compenetra todo. Se halla en todos los seres vivientes; el Yoga enseña que la vida está en todas las cosas, incluso en el átomo; la aparente carencia de vida en los seres minerales sólo es un grado menor de manifestación; así, debemos comprender que “prana está en todas partes y en todas las cosas”.

Prana no es el “Alma”, sino simplemente una forma de energía usada por ella en su manifestación material. Cuando el Alma abandona el cuerpo físico (etérico y biológico) al “desencarnar”, el prana libre entonces de su gobierno, responde a las órdenes de los átomos individuales o a los grupos que han formado dicho cuerpo; y a medida que éste se desintegra reduciéndose a sus elementos originales, cada átomo lleva consigo suficiente prana que lo capacita para formar nuevas combinaciones; y el prana sobrante vuelve al gran depósito universal de donde procedió.

Prana está en todas las manifestaciones físicas de energía y forma material; es la energía o fuerza que anima a la materia. El llamado magnetismo humano es realmente prana. El Hatha Yoga en su especialización llamada “Pranayama“ (Ciencia de la Respiración) da específicas instrucciones para aumentar la cantidad de prana en el sistema y distribuirlo por el cuerpo físico etérico (nadis y chakras) y biológico (llenar de “vitalidad” las células y fortalecer los órganos).

El Prana puede utilizarse para calmar el dolor propio y el ajeno, enviando a la parte afectada una porción de prana extraído del aire. Puede enviarse a distancia y afectar a otras personas. El pensamiento del operador transmite y colorea el prana reunido con tal propósito y lo aloja en el organismo del paciente. Como las ondas “hertzianas”, el prana es invisible al ojo humano (con excepción de los clarividentes); pasa a través de los obstáculos que se interponen a su paso y se dirige a la persona que está en armónica disposición de recibirlo. En esta transferencia de prana guiada por la voluntad, se fundan la transmisión del pensamiento o telepatía, curación a distancia, visión telescópica, etc.

Uno puede rodearse de un aura de prana, que coloreada con enérgicos y positivos pensamientos, resistirá las ondas adversas de los pensamientos ajenos; pudiendo así, vivir sereno en una atmósfera mentalmente hostil.

7. El Misterio de la Mente

Quien haya estudiado las obras de algunos de los modernos psicólogos occidentales, reconocerá en la mente emocional, concreta y abstracta, ciertos atributos correspondientes a los conceptos de mente inconsciente y mente consciente; dichos psicólogos han descubierto también en el hombre ciertas fases superiores de la mente (la mente espiritual) y sin mayor investigación expusieron la “nueva teoría” de que el hombre es poseedor de “dos mentes”, es decir, la consciente y la inconsciente.

Esto es verdad hasta cierto punto, pero dichos investigadores colocan ciertas cosas en la mente consciente y amontonan lo restante en la mente inconsciente, sin darse cuenta de que han mezclado las cualidades superiores con las inferiores, poniéndolas en la misma categoría y dejando aparte las cualidades intermedias; esto confunde al estudiante que encuentra agrupados los más sublimes resplandores del genio junto a las más necias tonterías del hombre de atrasada evolución.

Las enseñanzas de Yoga hace miles de años que dividen la Mente en: Emocional, Concreta, Abstracta y Espiritual; a medida que nos refiramos a cada una de ellas, se advertirán los puntos de coincidencia y de discrepancia entre las enseñanzas de Yoga y las de la Psicología. No  intentamos rebajar el justo mérito de los investigadores, por el  contrario, les agradecemos que hayan preparado las mentes occidentales para las enseñanzas más completas del Yoga. Confiamos en que el estudiante no se apegue a las ideas preconcebidas sobre este importante asunto y escuche lo que tenemos para decir antes de formarse una opinión definitiva.

Los principios inferiores (Cuerpo Físico Etérico y Biológico) son los más materiales, los átomos que los componen son indestructibles y existen siempre con formas y aspectos innumerables; pero en lo que al Alma concierne, son simplemente instrumentos a propósito para usarlos en la vida terrestre exactamente como un hombre usa vestidos, calor, electricidad, etc, y no  forman parte de su naturaleza superior.

Por el contrario, los principios mentales constituyen la parte pensante del hombre, la parte inteligente, por decirlo así y hasta el más inferior de los cuatro, la mente emocional, forma parte de lo superior en el hombre.

Quienes no se han detenido a considerar el asunto están muy dispuestos a suponer absurda la idea de que la mente del hombre funcione en más de un plano. Sin embargo, hace tiempo que los estudiantes de psicología han reconocido la variedad de fases en las operaciones mentales y no son pocas las teorías que pretenden explicar este hecho. Tales estudiantes hallarán que sólo las enseñanzas de Yoga dan la clave del misterio.

A primera vista, podrá parecer que la parte consciente y razonadora de la mente del hombre, hace la mayor parte si no toda la obra. Pero un poco de reflexión, nos mostrará que la obra consciente y razonadora de la mente, es sólo una pequeña fracción de su tarea.

La mente del hombre funciona en cuatro planos de actividad, cada uno de los cuales se difuma imperceptiblemente en el próximo inferior y el inmediato superior. El estudiante puede considerar el asunto, ya como una mente que funciona en cuatro direcciones, o como cuatro mentes que se matizan mutuamente. Ambos puntos de vista son más o menos ciertos.

La verdad real es demasiado compleja para ser considerada detalladamente en lecciones elementales. Lo principal es grabar bien la idea en la mente para que sirva de base a las futuras enseñanzas.

Aquí trataremos de los diversos “cuerpos mentales” o “planos de actividad mental”, con cierta brevedad; comencemos por el inferior.

8. Kama Manas (Mente Emocional)

La actividad del Cuerpo Mental Emocional, por lo menos en sus formas inferiores, la poseemos en común con los animales irracionales. Es el primer plano de mentalidad alcanzado en la escala de evolución. Sus fases inferiores comienzan en el punto donde la conciencia es apenas evidente y se dilata desde este punto inferior en la escala, hasta manifestarse en un grado muy elevado de conciencia en comparación con sus fases inferiores.

Los primeros albores de esta “mente”, pueden verse hasta en el reino mineral, más particularmente en los cristales; después, en el reino vegetal se hace más distintiva y elevada llegando a casi una forma rudimentaria de consciencia; luego, en el reino animal aumentan sus manifestaciones desde la casi “inteligencia vegetal” de los animales inferiores hasta un grado casi igual al de las formas inferiores de la vida humana.

Más tarde, en el hombre, vemos que la Mente Concreta matiza cada vez más las expresiones de la Mente Emocional. Esta última en su aspecto de “programación instintiva” nos es muy útil, pues sin ella no podríamos existir como seres físicos; podemos hacer de ella un valioso servidor si la comprendemos y dominamos. Pero recordad que hasta en el hombre más evolucionado ocurre que la domina o es dominado por ella. ¡ay de nosotros si le permitimos usurpar nuestras prerrogativas!

Conviene recordar que estamos en constante evolución y que llegamos a nuestro actual estado tras fatigosa jornada; y sin embargo, todavía estamos lejos del día en que podamos lograr nuestra perfección; la mayoría de los hombres son poco más que animales y sus mentes funcionan casi enteramente en el plano emocional instintivo. Asimismo, casi todos los hombres de hoy, excepto los más evolucionados, necesitan evitar que la mente emocional los domine en momentos de descuido.

El aspecto instintivo de la Mente Emocional es análogo al que se manifiesta en el reino vegetal. Esta parte ejecuta la obra fisiológica de nuestros cuerpos sin nuestro conocimiento consciente; esto es, la respiración, digestión, asimilación, eliminación, reemplazo, cambio, etc.; la labor inteligente de cada órgano y célula del cuerpo biológico, está bajo su supervisión; asombrosa es su obra, aún en este aspecto inferior.

Esta parte de su trabajo se cumple en armonía con las leyes naturales, hasta que el hombre interviene “conscientemente” (con frecuencia errado), enviándole sugestiones adversas, pensamientos de temor, etc.; esta dificultad es transitoria, pues cuando se vigorizan los principios superiores de la mente, se advierte el error en que se incurrió y se procede a corregir el inconveniente y evitar su repetición (volviendo a lo natural).

Pero esto no es más que una parte de la actividad de la Mente Emocional; a medida que el animal progresa en la escala de la evolución, necesita algo más para su bienestar y protección; no puede razonar sobre ello y así la asombrosa inteligencia que subconscientemente reside en la mente emocional, se desenvuelve hasta que es capaz de afrontar la situación y resolverla; asimismo despierta en el animal, el instinto luchador para su conservación; y esta acción, eficaz para el propósito esencial de la preservación de su vida, persiste en el hombre y de vez en cuando se proyecta en nuestra mentalidad con sorprendente grado de energía.

Hay mucho todavía del viejo “espíritu de lucha” del animal en nosotros, aunque hemos tratado de gobernarlo y restringirlo gracias a la acción de nuestras facultades superiores. Esta mente también enseñó al animal cómo construir sus nidos; a emigrar antes de la aproximación del invierno; cómo invernar y miles de cosas más, que son conocidas de los estudiantes de historia natural.

Nos enseña a hacer “instintivamente” todo cuanto ejecutamos; asumiendo las tareas que aprendimos a hacer conscientemente y trasladándolas a su nivel subconsciente para ejecutarlas automáticamente o poco menos; así, no tenemos que “pensar en caminar”, o  en “mover de cierto modo” los labios para poder comunicarnos con el don de la palabra.

Es Asombrosa la cantidad de tareas diarias que llevamos a cabo bajo la dirección de los “programas instintivos” de nuestra Mente Emocional, y solo sujetas simplemente a una casual supervisión consciente.

Cuando aprendemos a hacer cosas de memoria, es porque realmente las hemos dominado ya en el plano consciente y transferido después al plano de la mentalidad emocional instintiva. La mujer con su máquina de coser, el operario que maneja un torno, el pintor con sus pinceles; todos encuentran en esta mente a una buena amiga, pues nuestro nivel de “atención consciente” pronto se fatigaría si tuviera que hacer todas esas tareas diarias prestándole atención constante. Notad la diferencia entre aprender a hacer una cosa y hacerla después de aprendida.

Estas manifestaciones pertenecen a su aspecto más elevado y provienen en gran parte de su contacto y mezcla con el principio inmediato superior (la Mente Concreta que ya es “consciente”); así, la mente emocional es el origen del hábito mental; además, la mente concreta le transmite ideas que ella ejecuta con fidelidad a menos que reciba influencia de otra mente

Esta mente es un depósito curioso; está lleno de cosas recibidas de varias procedencias; contiene mucho de lo recibido en herencia, algo que adquirió ella misma, otras cosas recibidas de la mente concreta, también sugestiones ajenas y ondas mentales emitidas por otras mentes a las cuales dio alojamiento. Hay allí necedades de toda clase y también sabiduría. Trataremos de esto, en futuras lecciones, donde hemos de profundizar en la dinámica del pensamiento, la autosugestión,  etc.

Hay en la mente emocional, apetitos, pasiones, deseos instintivos, sensaciones, sentimientos y emociones de orden inferior en el hombre y los animales; también hay ideas, emociones, aspiraciones y deseos superiores que el hombre adelantado desenvolvió en ella gracias al desarrollo de la mente espiritual; pero los deseos animales, sentimientos ordinarios, emociones, etc., pertenecen a esta mente.

Todos los sentimientos propios de lo que llamamos nuestra “naturaleza emocional y pasional” corresponden a este plano. Todos los deseos animales, como el hambre, la sed, deseos sexuales, todas las pasiones, como el odio, envidia, malicia, celos, venganza, etc., el afán por lo material, la “concuspicencia de la carne”, la “codicia de los ojos” y el “orgullo de la vida”, son parte de ella.

Así, este principio es el más material de los cuatro mentales y el que más estrechamente puede ligarnos a la tierra y a las cosas terrenales; no condenamos las cosas materiales o terrenales, pues todas son buenas en su lugar, pero el hombre evolucionado ve esas cosas como un paso en la evolución espiritual. Y con una visión más clara, cesa de estar ligado tan estrechamente al lado material de la vida, y en vez de considerarlo como el objetivo y fin de todas las cosas, ve que es a lo sumo “un medio para un fin superior”; y por eso se “desapega” espontáneamente del mismo.

Los Yoguis aprendemos a refrenar y regir estos instintos inferiores y a subordinarlos a los ideales superiores. No os desaniméis, queridos estudiantes, si todavía halláis mucho de animal en vosotros. No es una señal de perversidad o maldad, pues el reconocerlos es indicio de que el desarrollo ha principiado; pues antes, el animal estaba allí sin reconocerlo, mientras que ahora lo reconocéis.

Conocimiento es poder, aprended a conocer los vestigios de la naturaleza animal que hay en vosotros y llegaréis a ser domadores de fieras. Los principios superiores lograrán el dominio con paciencia, perseverancia y fe. Las pasiones bestiales fueron legítimas en su tiempo, cuando el animal tuvo necesidad de ellas. Sirvieron para un propósito, pero ahora que el hombre está en más adelantadas etapas del sendero, ve más claro y aprende a subordinar su naturaleza inferior a la superior.

Los instintos inferiores han sido indispensables para vuestro desarrollo, vinieron con el proceso de la evolución como algo propio y natural; y cumplido su objetivo, pueden desecharse; no temáis estas herencias del pasado, podéis prescindir de ellas o subordinarlas a lo superior a medida que avancéis en el sendero; y no las despreciéis aunque las tengáis bajo los pies, son los peldaños por los que habéis ascendido a vuestro presente estado y mediante los cuales alcanzaréis alturas todavía superiores.

La mente emocional manifiesta variedad de grados de conciencia, desde la casi absoluta subconsciencia hasta la simple consciencia de los animales superiores y tipos inferiores del hombre. El Yo Autoconsciente comienza en el hombre con el desarrollo del “Intelecto”(mente concreta y abstracta)

La Consciencia Espiritual llega con el desenvolvimiento de la mente espiritual, de la que hablaremos más adelante. Este gradual crecimiento de la conciencia es una rama muy importante del presente tema y la trataremos en diferentes puntos de este curso. Sigamos adelante.

9. Manas Superior e Inferior (Mente Concreta y Mente Abstracta)

Muy estrecha es la relación entre estos dos principios y por eso hablaremos de ellos “juntos”, dejando para las lecciones más avanzadas el tratamiento “individual” de cada uno por separado. Como ya lo supondrán los lectores, la 1ra se relaciona con los Pensamientos llamados “Concretos” y la 2da con los llamados “Abstractos”. La palabra “Intelecto” se emplea generalmente en referencia a cualquiera de estas dos “mentes” separadas o consideradas como una “unidad funcional”; “Inteligencia” se asigna específicamente a la Mente Espiritual o “Budhi”.

Estos principios mentales distinguen al hombre del bruto, los tres primeros principios los posee el hombre en común con las formas inferiores de vida, pero cuando la mente concreta y la abstracta se desarrollan, el hombre llega a una importante etapa en el sendero del conocimiento y comprende que se manifiesta en él su humana condición.

Tened presente que no hay violenta transición de la consciencia de un principio a otro; como hemos explicado, estos principios se matizan mutuamente y se mezclan como los colores del espectro. A medida que estas dos “mentes” se desarrollan, iluminan débilmente a la mente emocional, dotando de razón a la vida instintiva.

La simple “semiconsciencia” se matiza en la Consciencia del Yo; antes de este proceso, el ser viviente tiene pasiones, pero no razón; deseos, pero no voluntad; emociones, pero no autoconsciencia. Es el vasallo que aguarda al monarca; el dormido que espera el toque mágico del enviado a despertarle del profundo sueño del encantamiento. Es el bruto que aguarda la venida de aquello que lo transformará en hombre.

En algunos animales la mente emocional ha traído las sombras inferiores de estos dos principios superiores y el animal manifiesta indicios de un débil razonamiento. Por otra parte, algunos de los tipos inferiores del hombre, son mentalmente más brutos que algunos animales domésticos, quienes por haber estado durante muchas generaciones en estrecha compañía del hombre adelantado, han recibido por “inducción”, las emanaciones mentales humanas, “contagiándose” un poco de lo superior.

La primera señal del desenvolvimiento de estas dos hermanas, es el despertar de la consciencia individual. Para comprender mejor esto, consideremos ¿qué es realmente la consciencia?. Los animales tienen escasa consciencia, pues en ellos es poco mas que mera sensación. La vida en estas etapas primitivas es casi automática. La mentalidad sigue casi enteramente en líneas subconscientes y se manifiesta tan solo en lo que concierne a la vida física del animal: la satisfacción de sus primitivas necesidades. Después, esta rudimentaria consciencia alcanza el grado que los psicólogos denominan simple percepción de las cosas exteriores.

El animal y el hombre inferior no pueden considerar sus esperanzas y temores, sus aspiraciones, sus proyectos, sus pensamientos, para compararlos con los pensamientos similares de otros seres de su especie; no pueden volver su mirada al interior y especular sobre su propio proceso de pensamiento, “piensan” pero “no saben que piensan”; aceptan las cosas como buenas sin preguntar ni discutir; no intentan hallar soluciones a las cuestiones internas por que no se dan cuenta que existen.

Con la consciencia individual principia el hombre a formar concepto del “yo”; a compararse con los demás hombres y a razonar sobre ello; adquiere un acopio mental y saca conclusiones de lo que halla en su mente. Principia a pensar por sí mismo, a clasificar, analizar, separar, deducir, etc. y a medida que progresa, comienza a juzgar las cosas por sí mismo y transmite nuevas sugestiones a su mente emocional.

Confía en su propia mente en vez de aceptar a ciegas lo que emana de la mente ajena; comienza a imaginar y a crear por sí mismo y deja de ser un mero autómata mental. Un moderno escritor expresa vigorosamente el progreso mental en las siguientes palabras:

“Durante siglos se ha realizado un ascenso en el plano de la consciencia individual que es lento para la vida humana, pero rápido desde el punto de vista de la evolución cósmica. En una raza de voluminoso cerebro, posición bípeda, gregaria, brutal, reina de los otros brutos, humana en apariencia, pero no en realidad, nació de la más elevada simple consciencia, la facultad básica humana de la consciencia individual y su hermano gemelo, el  lenguaje. Y a través de la bestialidad, salvajismo y barbarie; de la esclavitud, la voracidad y el esfuerzo: de conquistas infinitas, de derrotas abrumadoras, de luchas interminables; a través de siglos de existencia semibrutal y sin rumbo; de la alimentación de frutas silvestres y raíces; del uso de la piedra o palo casualmente encontrado; a través de la vida en selvas profundas, con bayas y semillas, y en las riberas con moluscos, crustáceos y peces por alimento; a través de la más grande quizá de las victorias humanas: el dominio y uso del fuego; a través de la investigación y arte del arco y la flecha; de la doma de animales y su utilización en las labores; del largo aprendizaje que condujo al cultivo del suelo; de la fabricación del adobe y de su empleo en la construcción de viviendas; de la fundición de metales y el lento nacimiento de las artes; de la formación de alfabetos y la evolución de la palabra escrita; a través, en fin, de miles de siglos de  humana aspiración y de humano crecimiento, surgió el mundo de hombres y mujeres tal como lo contemplamos hoy con todas sus conquistas y posesiones”.

El “yo persona” o “ego” es fácil de comprender, pero difícil de definir. Un escritor lo expresa acertadamente cuando dice que sin consciencia individual es posible conocer, pero solamente con la gran ayuda de la consciencia individual es posible conocer que se conoce.

Con el desenvolvimiento de estos dos principios, comienzan las asombrosas adquisiciones de la mente humana; y a pesar de lo magno de estas adquisiciones, aún son insignificantes en comparación con las que todavía ha de lograr la raza humana. De victoria en victoria progresará el hombre en su desarrollo y según vaya recibiendo más luz de la mente espiritual, realizará cosas consideradas hoy en día como milagros.

Así pues, no hagáis del “intelecto” (mente concreta y abstracta) un dios, ni permitáis que os ciegue el orgullo intelectual; en una superior etapa tampoco deberá cegaros el orgullo espiritual (que es llamado generalmente “la prueba de creerse EL maestro”).

Para señalar la importancia del despertar de la consciencia individual, diremos que una vez reconocido el yo, comienza la verdadera vida del alma; no nos referimos a la vida subsiguiente, al despertar espiritual, que es una etapa todavía superior, sino al despertar del “ego”, a la consciencia del yo como “individualidad autoreconocida”. Esta es la etapa en que el infantil ego (alma o persona) comienza su existencia despierta. Antes de ese tiempo dormitaba, inconsciente de sí misma, y ahora se acerca el tiempo de los trabajos, las penas y las alegrías conscientes.

El ego ha de afrontar nuevas condiciones y vencer muchos obstáculos antes de alcanzar la madurez espiritual. Sufrirá muchas experiencias y muchas pruebas tendrá que soportar. Sin embrago, el progreso es cada vez mayor. En algunos casos puede detenerse y hasta parecer que retrocede, pero pronto vence los obstáculos y así reanudará su jornada. No hay real retroceso en el sendero, y por lento que parezca el progreso, todos avanzamos resueltamente, tropezando aquí y allí de vez en cuando.

Señalaremos sin embargo, que el despertar del intelecto no mejora necesariamente al hombre, en el sentido moral; aunque el desarrollo de un principio o facultad impele a progresar, algunos están tan profundamente envueltos en la animalidad, tan ligados al aspecto material de las cosas, que el intelecto acrecienta la capacidad de satisfacer sus deseos e inclinaciones inferiores de un modo peor al natural.

El hombre puede, si a ello se inclina, exceder en bestialidad a las mismas bestias gobernadas por el instinto, y cuyas espontáneas acciones son perfectamente naturales y propias. Al animal no se le puede vituperar por seguir los impulsos de su naturaleza. Pero el hombre, en quien se ha desenvuelto el intelecto, conoce que es contrario a su naturaleza superior descender al nivel de las bestias, y mas bajo aún, porque añade a los deseos del bruto la astucia e inteligencia que ha desarrollado y que deliberadamente prostituye. Pocos animales abusan de vocalbook.com sus deseos. Este abuso es propio de algunos hombres. A mayor grado de inteligencia, mayor es la posibilidad de ceder a las más bajas pasiones, apetitos y deseos. Pero esto acabará con el despertar de la Mente Espiritual.

Que vuestra naturaleza superior esté en guardia y rehúse retroceder a la vida del bruto, por la que ya pasó. Mantened vuestra mirada fija en lo alto y sea ADELANTE vuestro lema. La naturaleza inferior puede propender hacia abajo, pero la mente espiritual os tenderá una mano protectora y os sostendrá si confiáis en ella. Elige ¡ oh espíritu luchador! Tu ayuda está en ti, atiéndela y no permitas que te arrastren las tendencias de la mente “animal”. Manifiesta el Yo en tí y sé fuerte. ¡Eres un Espíritu Inmortal y vas hacia mayores alturas! ¡Que la paz sea contigo!

10. Budhi (Mente Espiritual) (El Espíritu Santo Interno)

Algunos individuos han comenzado a desarrollar considerablemente el Budhi o Mente Espiritual (aunque en realidad sólo han conquistado algunos kmts del nuevo territorio de la mente y les queda mucho por hacer), mientras que otros parecen tener la consciencia casi enteramente dentro de los límites de lo instintivo, poseen sólo una vislumbre del intelecto y el principio “búdhico” es solo una semilla esperando agua.

Muchísimos de los llamados civilizados no han aprendido a pensar por sí mismos, dejan a otros la tarea de hacerlo por ellos y siguen a ciertos conductores con las docilidad del carnero. No obstante, la raza progresa lenta pero seguramente, y hoy día muchos piensan rechazar los pensamientos de segunda mano e insisten en conocer por sí mismos.

Cuando consideramos que hay muchos hombres en quienes el intelecto apenas se ha desarrollado y que la raza en general sólo ha dado algunos pasos en sus dominios, se advierte cuán difícil es para cualquiera de nosotros, comprender aunque sea débilmente, las regiones de la Mente Espiritual. Es como si un ciego de nacimiento quisiera conocer la luz o un sordo se esforzara en formar un concepto mental del sonido.

Sólo es posible formarse idea de algo, en analogía con la experiencia individual. El hombre que jamás ha probado un dulce no puede formarse idea del azúcar. Sin la experiencia de una cosa, nuestras mentes son incapaces de formar conceptos acerca de eso.

Pero seguramente algunos de los estudiantes, tal vez sin poder interpretarlo adecuadamente, habrán tenido algún vislumbre espiritual que los ayudará a comprender algo de “budhi”, la mente espiritual. El  interés por diversos temas “espirituales” (Yoga, Alquimia, Magia, Etc.), y el hambre de más luz que siente el alma, indican que este principio comienza a insinuarse en vuestra consciencia; y aún cuando puedan transcurrir siglos antes de que despertéis a la plena consciencia espiritual, siempre recibiréis su influencia y auxilio.

Esta inquietud espiritual, a menudo nos causa un gran malestar hasta que encontramos “nuestro” camino de conocimiento. Pero no desesperéis, buscadores de la verdad. Estos son los dolores del alumbramiento espiritual. Grandes cosas os aguardan. Valor y no temáis.

Mas adelante en estas lecciones, hablaremos del proceso de la iluminación espiritual, que ha llegado o está llegando a muchos de nosotros; y lo que digamos podrá esclarecer muchas experiencias que habréis tenido sin encontrar explicación. Nosotros sólo podemos presentaros lo indispensable para daros una idea general de la VERDAD.

La mente espiritual tiene maravillosas propiedades y cualidades, de ellas, nada saben ni sospechan los psicólogos e investigadores tradicionales que colocan todo en el “inconsciente” sin hacer diferencia entre lo más bajo y lo más elevado. Algunos autores han llamado, a la mente espiritual, mente superconsciente, término bastante apropiado, pues distingue entre la mente subconsciente (mente emocional), la mente consciente (intelecto: mente concreta y abstracta) y la mente superior (mente espiritual),

Aunque pocos hombres conocen la existencia efectiva de la mente espiritual, hay muchos que están haciéndose conscientes de un superior algo interno que los conduce a más elevados y nobles deseos, pensamientos, anhelos y acciones. Y hay todavía un número mayor que tiene una débil vislumbre de la luz del espíritu.

En realidad, la raza entera recibe algunos de sus beneficiosos rayos; por más que en algunos casos, la luz está tan eclipsada por los densos deseos materiales que rodean al hombre, que su amanecer espiritual es como oscura noche. Pero el hombre evoluciona de continuo, escalón tras escalón, acercándose lentamente a su “verdadera patria” y a su debido tiempo, la LUZ alumbrará plenamente a todos.

Cuanto consideramos bueno, noble y grande de la mente humana, emana de la mente espiritual y se desarrolla gradualmente en la consciencia ordinaria. Algunos autores orientales prefieren decir que se “proyecta” para indicar más correctamente el proceso por el cual el rayo de luz llega a la consciencia del hombre que no ha alcanzado todavía la etapa superhumana de la plena consciencia espiritual.

En la Biblia esto está señalado en la referencia a Juan el Bautista => “él es la voz que clama en el desierto: aparejad los caminos, que viene el Señor”; es decir, en el “desierto espiritual” que es la mente del hombre ordinario, llega el primer rayo de luz espiritual, el primer “interés” por lo espiritual, (representado por Juan el Bautista), que indica que el “trabajo interior espiritual” ha comenzado y se van a “aparejar los caminos” (los contenidos emocionales y mentales errados); y cuando este trabajo esté realizado, llegará el “Señor” => la Luz del Cristo Interno (el “Atma”), reflejada en “Budhi” (la Mente Espiritual), “iluminando” al “Intelecto”.

Todo cuanto allegó el hombre en su evolución, todo cuanto humanidad, justicia, amor desinteresado, clemencia, simpatía, etc, lo allegó mediante el lento desarrollo de su mente espiritual. Su amor al prójimo y a Dios, le llegó de este modo. A medida que es mayor su desarrollo, se amplía su idea de justicia, tiene más compasión, aumenta el sentimiento de fraternidad humana, crece su idea de amor y se intensifican todas las cualidades que los hombres de todos los credos disputan por buenas y que pueden resumirse en el intento de vivir las enseñanzas que el Cristo enunció con esa gran verdad, comprendida por los sabios espirituales de todos los credos, pero muy poco por muchos que declaran ser sus discípulos, diciendo: “éste es el resumen de toda la Ley y los Profetas: Amaras al Señor tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con toda tu fuerza… y al prójimo como a ti mismo”.

A medida que se acrecienta la consciencia espiritual del hombre, éste va teniendo la “percepción directa” de la realidad de la existencia del Supremo Poder, y a la par también alimenta el sentimiento de humana fraternidad. “La mente espiritual no contraría al intelecto, lo trasciende”; ella, le transmite al intelecto, ciertas verdades que halla en sí misma, y él razona acerca de ellas. Pero estas verdades no tienen su origen en el intelecto. El intelecto es frío y analítico, la conciencia espiritual es cálida y vive de los más elevados sentimientos (Espirituales).

El intelecto razona sobre las impresiones recibidas y procura exteriorizarlas en sistemas, credos, cultos, etc., y a veces erradamente se fanatiza e “interpreta” mal las Verdades Espirituales que recibe; y si el individuo así obsesionado logra hacerse seguir por otros de menor consciencia, es posible que convenza a muchos de hacer “guerras santas” y producir todo tipo de iniquidades justificándolas con los conceptos errados en los que se basó y fanatizó. Muchas veces estos individuos tienen “buenos ideales”… pero ya sabemos que “el infierno está lleno de buenas intenciones”… (según reza el viejo dicho de la Iglesia Católica)

El individuo verdaderamente espiritual, VIVE ESPIRITUALMENTE; permitid que os diga por qué el hombre es más bondadoso que antes hacia sus semejantes y hacia las inferiores formas de vida; no es porque el intelecto le enseñe el valor de la bondad y del amor; pues el hombre no es bondadoso por el frío razonamiento; el hombre es bueno y amoroso porque en él nacen ciertos impulsos y deseos de origen desconocido, que le hacen imposible ser de otro modo sin sufrir malestar y dolor; estos impulsos son tan reales como otros cualesquiera, y a medida que el hombre evoluciona, son más frecuentes e intensos; comparad el mundo de hace algunos siglos con el de hoy; veréis cuánta más bondad y amor tenemos que entonces; pero no nos envanezcamos por ello, pues pareceremos simples salvajes a los ojos de quienes vendrán después y se asombren de nuestra falta de humanidad para con nuestros hermanos.

A medida que el hombre evoluciona espiritualmente, siente su relación con todo el género humano y ama con mayor fervor a sus semejantes. Le es doloroso ver a otros sufrir y procura hacer algo para remediarlo. Según vaya pasando el tiempo y el hombre evolucione, el terrible sufrimiento que hoy padecen muchos seres humanos será imposible, porque el desenvolvimiento de la consciencia espiritual de la raza hará que el dolor sea tan violentamente sentido por todos, que no siendo capaces de soportarlo, harán lo posible por buscar el remedio.

Desde lo más recóndito del alma, se levanta una protesta contra los errores y vicios de la naturaleza inferior animal, y aunque podamos desoírla por algún tiempo, será más y más persistente hasta que nos veamos obligados a escucharla. El viejo simbolismo que señala que cada persona tiene dos consejeros, el uno aconsejándole que siga las enseñanzas superiores y el otro tentándole a que prosiga por la senda inferior, es más real de lo que pudiéramos suponer. Pero recordad que la Luz llegará a Todos a su debido momento…

El intelecto representa la consciencia dominante en la generalidad de las gentes. Esta consciencia tiene a un lado lo instintivo de la mente emocional que la incita a satisfacer los viejos deseos de su antiguo ser, los impulsos de la vida menos evolucionada del animal u hombre inferior, deseos que fueron necesarios en la etapa inferior de evolución, pero indignos del hombre adelantado. Por otra parte, la mente espiritual envía sus impulsos de progreso al intelecto y se esfuerza en atraer la consciencia hacia sí para favorecer la evolución del hombre, a fin de que rija y dirija su naturaleza inferior Espiritualmente en Armonía con el Todo.

Todos los atentos observadores de la mente y carácter humanos se han dado cuenta de la lucha entre las naturalezas superior e inferior y muchas teorías se han expuesto para explicarla. En otro tiempo se creía que por una parte tentaba el demonio al hombre y por otra lo protegía el ángel de la guarda. Pero los ocultistas saben que la lucha entre los dos elementos de la naturaleza del hombre no es exactamente una batalla, sino que cada cual sigue su propia línea de acción, ocasionando al alma o “ego”,  sufrimientos o alegrías, en sus esfuerzos por disciplinarse.

El ego está en una etapa de transición de consciencia y la lucha es a veces muy dolorosa, pero cuando a su debido tiempo progresa, se sobrepone a la atracción de su naturaleza inferior, y el despertar de la consciencia espiritual lo capacita para comprender el verdadero estado de las cosas y le ayuda a dominar al “yo inferior” y a asumir una actitud positiva hacia él, mientras que al mismo tiempo se abre a la luz de la mente espiritual colocándose en actitud receptiva, sin oponerse a su influencia.

La mente espiritual es también el origen de la inspiración de los poetas, artistas, escritores, predicadores y oradores. De la mente espiritual obtiene el vidente su visión y el profeta sus profecías. Muchos han encontrado sus elevados ideales y recibido raros conocimientos, atribuyéndoselos a seres del otro mundo, a espíritus, ángeles, o a Dios mismo; pero todo lo han recibido de su interior. Les habló la voz de su Yo superior. No queremos decir que no se comunique el hombre con otras inteligencias; muy lejos de ello, sabemos que inteligencias elevadas se comunican frecuentemente con el hombre por conducto de su mente espiritual, pero mucho de lo que el hombre ha atribuido a esas inteligencias exteriores, lo ha recibido realmente de sí mismo.

Por el desenvolvimiento de su Mente Espiritual (Espíritu Santo), puede el hombre colocarse en un alto estado de relación y contacto con el aspecto Espíritu de su Ser (el Cristo Interno) y a través de él con la Esencia Divina que verdaderamente ÉS (el Padre o Mónada), por eso Cristo dijo: “nadie llega al Padre sino a través de Mí”; esta relación le otorga al hombre una sabiduría que el intelecto ni siquiera se atrevería a soñar.

El hombre también recibe de este modo, las superiores facultades psíquicas; pero sólo después de sobreponerse a las atracciones de su naturaleza inferior; de no ser así, podría emplearlas en propósitos egoístas; Sólo se obtiene el poder, cuando no se lo desea; tal es la ley.

Cuando el hombre reconoce su mente espiritual y advierte sus inspiraciones y enseñanzas, fortalece su lazo de comunicación con ella y consecuentemente recibe más viva luz. Cuando aprendemos a confiar en el espíritu, éste responde enviándonos más frecuentes resplandores de sabiduría o “iluminación”. A medida que se adquiere mayor grado de consciencia espiritual, tiene el hombre mayor confianza en esta voz interna y es capaz de distinguirla más rápidamente de los impulsos de la mente inferior. Aprende a seguir los del espíritu y acepta gustoso la mano guiadora que los tiende. Muchos hombres han llegado a conocer que el espíritu los conduce y no necesitan que les digamos más, porque sabrán exactamente lo que queremos decir. Los que todavía no lo han experimentado habrán de esperar a que les llegue su hora, pues no podemos expresar con palabras lo que está más allá de ellas.

11. Atma (Espíritu) (El Cristo Interno)

¿Cómo nos atreveremos a tratar del espíritu, que hasta las mentes más poderosas del día sólo débilmente comprenden? ¿Cómo puede lo finito expresar o comprender lo infinito? El espíritu, el primer principio o “vestido” de la chispa divina, la valiosísima herencia del divino poder, un rayo del sol central. Las palabras no pueden expresarlo. Nuestras mentes fallan al pretender alcanzarlo. Es “el Alma del alma”. Para comprenderlo deberíamos comprender a Dios, porque el espíritu es una “Expresión Perfecta” de la Divinidad, una gota del océano espiritual, un grano de arena de las riberas del infinito, una chispa de la sagrada llama.

Es aquel algo interno que causa nuestra evolución en el transcurso de incontables edades. Fue lo primero en ser y, sin embargo, será lo último que llegue a la plenitud de la consciencia, y entonces será tal el grado de elevación del hombre, que no lo puede concebir nuestro intelecto.

Encerrado en varias envolturas de sustancias cada vez más densas, ha tardado largas y fatigosas edades para reconocerse débilmente, y tiene paciencia suficiente como para esperar otras tantas edades para manifestarse completamente en la consciencia. El hombre ascenderá muchos grados en la escala de su desenvolvimiento, desde hombre hasta arcángel, antes que el espíritu se manifieste completamente en él.

El espíritu es aquello interno en el hombre que más se aproxima al Centro, es lo más cercano a Dios, a la Esencia Divina que SOMOS. Tan sólo en raras ocasiones y preciosos momentos conocemos la existencia del espíritu en nosotros; en esos momentos somos conscientes de estar ante la imponente presencia de lo Incognoscible para el nivel humano.

Pueden llegar estos momentos cuando uno está entregado a profundos pensamientos espirituales; durante la lectura de una poesía que contenga un valioso mensaje de alma a alma; en alguna hora de aflicción, cuando toda ayuda humana ha fracasado y las palabras de los hombres parecen sonar a burla; en un  instante en que todo lo creemos perdido y necesitamos oír la palabra directa de algún ser superior a nosotros; etc.

En el instante de la iluminación o amanecer de la consciencia espiritual, sentimos vívidamente la presencia real del Espíritu. Estos momentos nos infunden una paz que ya no nos abandona del todo, y quedamos transformados. En esos momentos llegamos a ser conscientes de nuestra relación y conexión con el Centro de la Vida. Por intermedio del Espíritu  Dios se revela al hombre (“nadie llega al Padre sino es a través de Mí”)

En Yoga, estos estados de “Iluminación”, se denominan “Samadhi” o “Expansión de la Consciencia”; pueden durar “poco” o “mucho” tiempo desde el punto de vista físico… pero recuerden que lo emocional no tiene temporalidad, está ahí siempre que lo evoquemos, y es sólo un grado superior al plano físico…, lo mismo con lo mental… y mucho más con los planos Espiritual y Divino, donde hablar de “tiempo” es ignorancia total.

Cuando alguien experimenta un “Samadhi” queda “transformado” para siempre en su consciencia y conducta, en un grado equivalente a su elevación; pero en el plano temporal, este cambio se percibe como gradual y a veces parece que lleva muchísimos años; sin embargo, interiormente el individuo nunca más es el mismo de antes, aunque sus allegados lo “vean” exteriormente “como siempre”; él “vió a Dios” y toda su vida interior cambió para siempre, aunque “afuera” esto parezca “progresivo”.

No nos extenderemos más en este tema, pues las palabras nos parecen demasiado débiles para ello; los que han sentido los impulsos de la Mente Espiritual poseen una débil consciencia e íntima sensación del Espíritu aunque no puedan alcanzar su completo significado, y los que no han experimentado estos sentimientos, no podrían comprendernos aunque escribiéramos 1.000 volúmenes enteros; confiamos en haber despertado en vuestro ánimo, el fuerte deseo de colocaros en estrecha comunicación y contacto con el Yo superior… La Paz del Espíritu sea con vosotros.

12. Mónada (El «Padre» Interior) (El Ser Divino Que Somos)

Los estudiantes entenderán que si nuestra inteligencia falla al querer expresar lo “inexpresable” del Espíritu o Atma,,, más aún lo hará si quisiéramos expresar “algo” del “Ser Divino Que Somos”, la “Mónada”  o “Padre Interior”… así pues, los animamos a conectarse directamente con la Mente Espiritual, a través de ésta con su Esencia Espiritual y a través de esta última con su Esencia Divina… sólo así podrán comprender y quedar “Establecidos en la Paz Suprema” (Adi Shanti Laya).

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En la página siguiente, mostramos que la Mónada se proyecta como “Yo Espiritual” (o “Yo Superior”) en el “Individuo Espiritual” (unificando: Atma Budhi Manas Sup.); éste a su vez, se proyecta como “yo persona” (o “yo inferior”) en el “Alma” o “Ego” (“individuo humano”) (unificando: Manas Inf. Mente Emocional Doble Etérico); así podríamos decir que: la Mónada “encarna” en el Individuo Espiritual; éste a su vez “encarna” en el Individuo Personal, Alma o Ego; y éste último a su vez, “encarna” en el Cuerpo Físico Biológico. Asimismo, la “Consciencia Monádica Divina” se “proyecta” como consciencia de “Yo Espíritu” y ésta a su vez se “proyecta” como consciencia de “yo persona”; pero queda claro que el verdadero “Yo” es la Mónada y la única Consciencia es la suya.

13. El Aura Humana

En las lecciones anteriores nos hemos referido en breve sucesión a los siete principios del hombre. Sin embargo, el tema de la constitución del hombre quedaría incompleto, sin saber algo acerca de lo que los ocultistas llaman el aura humana; su estudio forma una parte muy interesante de las enseñanzas yoguis, y por supuesto, también se alude a ella en los escritos y tradiciones ocultas de todas las razas y credos.

Considerables errores y confusiones se han originado acerca del aura humana, y las varias especulaciones y teorías de algunos autores que trataron el asunto, a veces tergiversaron la verdad. Esto no es extraño, si tenemos en cuenta que sólo ven el aura quienes tienen muy vigorosas facultades psíquicas. Los que poseyendo una visión inferior sólo pudieron ver algunas de las más groseras manifestaciones de la emanación que constituye el aura, creyeron y enseñaron que lo visto por ellos era todo.

Mientras que la verdad, es que tan sólo vieron parte del aura, quedando reservado lo demás para aquellos individuos que poseen un superior desenvolvimiento espiritual (que siempre incluye a todo el hombre).

El aura es realmente una emanación de uno o varios de los siete principios del hombre. Radiaciones emitidas por el principio y no una parte del principio. Cada uno de los siete principios del hombre irradia energía visible a los sentidos psíquicos de ciertos individuos. Esta energía irradiada es de la misma índole que los rayos X, invisibles a simple vista.

Algunas de las formas más groseras del aura son visibles para quienes poseen facultades psíquicas incipientes, y las formas superiores se hacen visibles a medida que se vigorizan las correspondientes facultades superiores; son pocos los hombres vivientes en la tierra que hayan visto el aura de la mente espiritual y la del espíritu sólo es visible para quienes superan en evolución, y mucho, a la generalidad de la raza humana.

El aura que emana de los cinco principios inferiores es visible para muchos psíquicos, y la claridad y agudeza de visión dependen del grado de evolución o desarrollo particular alcanzado por el individuo. Daremos en esta lección, una idea general del aura humana en rápida reseña de lo que a ella pertenece; pero fácilmente se verá que ni en varios gruesos volúmenes se podría agotar el tema.

Es difícil asumir una información de esta naturaleza, pero confiamos en dar una idea bastante clara y justa a los que atentamente escuchen. Como ya hemos expuesto, cada principio irradia energía que, al combinarse, constituye el aura humana. Si el aura de cada principio se aparta de los otros, ocuparía el mismo espacio que el ocupado por el aura de todos o de alguno de los principios, esto es, que las auras de los diferentes principios se interpretan mutuamente, y como su tónica vibratoria es diferente, no se entorpecen unas con otras (como los 7 colores en la Luz blanca).

Cuando hablamos del aura, significamos el aura entera del hombre, visible para el psíquico. Cuando hablamos del aura emanada de algún principio particular, nos referimos distintamente a este principio. Desde luego que la forma más grosera del aura humana es la del cuerpo físico: algunos la llaman “aura de salud”, pues es seguro indicio del estado de la salud física de la persona de cuyo cuerpo irradia.

Como todas las otras modalidades de aura, ésta se extiende por fuera del cuerpo físico biológico, hasta una distancia de seis a nueve centímetros, pero según ciertas circunstancias, esta distancia puede aumentar.

Lo mismo que las demás modalidades de aura, es oval, y por ello algunos autores han llamado al aura humana “huevo áurico”. El aura física es incolora(casi de un blanco azulado, parecido al color del agua clara), pero de aspecto distinto de las demás manifestaciones del aura, puesto que aparece a la visión psíquica como estriada por numerosas líneas finas que se extienden cual erizadas cerdas suaves que fluyen saliendo del cuerpo.

En salud y vitalidad normal, las “líneas de fuerza o energía” salen rectas, mientras que en casos de imperfecta vitalidad o mala salud están lacias como pelo flexible de un animal y en algunos casos parecen un manto de pelo rizado, con los pelos enredados, torcidos y enroscados en todas direcciones, según sea el caso y la circunstancia.

Este fenómeno proviene de la corriente de prana que vigoriza el cuerpo con mayor o menor intensidad. El cuerpo está sano cuando tiene una provisión normal de prana, mientras que el cuerpo débil o enfermo sufre por falta de prana, debida a los errores de conducta psícofísica (pensamiento negativo en general, angustias, “darse manija”, gasto errado de energía o “vitalidad” y/o daño en lo biológico) .

El aura física es visible para muchos que sólo tienen un débil grado de visión psíquica y no pueden ver las modalidades superiores del aura. A los psíquicos desarrollados les es algunas veces difícil distinguirla, porque la oscurecen los colores de la forma superior de aura, y entonces para observarla se ven obligados a inhibir las impresiones de las formas superiores de ella y admitir solamente las vibraciones de la forma particular de aura que desean observar.

Las partículas desprendidas del aura física, permanecen mucho tiempo en el lugar donde la persona estuvo, lo cual permite que los perros y otros animales que poseen muy fino olfato, sigan por el olor las huellas de la persona o animal que rastrean.

El aura que emana del cuerpo etérico es como el principio mismo, de un color y apariencia vaporosa, semejante al vapor de agua antes de desvanecerse. Es difícil distinguirla cuando está entremezclada con las otras formas de aura, pero si se ha desprendido del cuerpo físico biológico, se ve claramente, sobre todo si el observador no es receptivo a las vibraciones de los principios que irradian auras de varios colores.

Quienes hayan visto una forma etérica, o lo que vulgarmente se llama un fantasma, de alta o baja categoría, recordarán haber visto una nebulosa forma ovoide vaporosa alrededor de la forma etérica.. En sus aspectos superiores, el prana que la constituye, es difícil de describir, excepto para quienes han visto los rayos X. Se ve algo como una nube vaporosa del color y aspecto de una chispa eléctrica, pues todas las manifestaciones de prana se parecen a la chispa eléctrica.

Prana tiene un tinte suavemente rosado cuando está en el cuerpo, o cerca de él, pero pierde este aspecto en cuanto se aparta algunos centímetros. El Adepto (Individuo de Desarrollo Espiritual “Super Humano”) ve como este cuerpo sale del cuerpo biológico de quien “desencarna”; lo ve apartarse de este último, al cual está ligado por un delgado hilo de materia etérica (el “cordón de plata”). Cuando el hilo se rompe, el alma se marcha llevando consigo el cuerpo etérico, pasados tres días, se desprende a su vez de este último y el alma “vuela” hacia el siguiente plano acompañada por su “cuerpo mental emocional”.

En los niveles más bajos del plano de la Mente Emocional (a veces llamado “bajo astral”) el alma experimenta, el “infierno” de las religiones convencionales, que consiste en “vivir en carne propia” el dolor que le hemos producido a los demás; así este sufrimiento queda grabado en nuestras “fibras más íntimas” y en la próxima “vida” (encarnación) tendremos mejores predisposiciones para con todos.

En los niveles más altos (“astral superior”) el alma experimenta el “cielo” de las religiones convencionales, que como ya supondrán los lectores consiste también en “vivir en carne propia” el bien que le hemos producido a los demás. Así, según las enseñanzas Yoguis, “cada quién recoge lo que siembra” es un hecho comprobado totalmente; cada uno de nosotros se construye su propio “cielo” o su propio “infierno”…

La “jornada” del alma continúa luego a los siguientes planos, donde incorpora la memoria profunda de absolutamente TODO lo que pensó, sintió e hizo en cada circunstancia de la encarnación de la cual se retira; así las capacidades desarrolladas quedan grabadas en el alma como predisposiciones “innatas” que se seguirán desenvolviendo en la próxima “vida” (pasa igual con los “defectos”) (por eso algunos niños muestran gran capacidad innata en ciertos rubros y otros no… esto es más evidente en los mellizos, de igual constitución “genética” y similares condiciones materiales y familiares… pero distintos en “evolución espiritual”).

14. Iluminación Espiritual (Activación de la Consciencia Espiritual)

En muchos hombres, la mente espiritual se revela lenta y gradualmente, y aunque se note un constante aumento de conocimiento y consciencia espiritual, puede no haber señalado un repentino cambio. Otros han tenido momentos de iluminación, en los cuales se creían casi transportados de su estado normal y les parecía pasar a un superior plano de existencia o de consciencia, que los mejoraba, aunque no pudieran transferir a su memoria el claro recuerdo de lo experimentado mientras se encontraban en tal excelso estado mental.

Estas experiencias sobrevinieron en diferentes grados y modalidades a muchas personas de toda creencia religiosa y han sido generalmente asociadas con algún aspecto de la particular creencia religiosa profesada por la persona que experimentaba la iluminación.

Pero los ocultistas avanzados sabemos que todas esas experiencias son diferentes modalidades del despertar de la consciencia espiritual, producida por el progresivo desenvolvimiento de la mente espiritual, independientemente de la creencia que se profese, que puede ser buena.

Algunos autores han llamado a esta experiencia, cósmica, nombre muy apropiado, pues la iluminación, por lo menos en sus aspectos superiores, relaciona al hombre con la totalidad del Universo, de la vida Toda, y le infunde un sentimiento de unidad con toda forma de vida, alta o baja, grande o pequeña, buena o mala.

Estas experiencias, como es natural, varían según el grado de desenvolvimiento individual, la predisposición previa, temperamento, actitud, etc.; pero ciertas características son generales a todos; el sentimiento más frecuente es el de la “Unidad con Todo” y el de “Tener casi el Completo Conocimiento de Todas las Cosas” (Omnisciencia); este sentimiento existe sólo por un momento, y a veces causa profunda pena por lo visto y perdido; otro sentimiento comúnmente experimentado es el de la “Certeza de la Inmortalidad”, LA CERTEZA de SER y HABER SIDO SIEMPRE, es decir, ETERNAMENTE; poco a poco, esto borra la noción errada de “muerte” y el individuo se libera progresivamente de todos los demás “miedos” que tienen su raíz en ése

Así, el individuo desvanece todo temor y desenvuelve una certeza, seguridad y confianza, que son incapaces de comprender quienes no han vivido una experiencia espiritual similar. Asimismo, invade el ánimo del hombre un sentimiento de amor que abarca toda la vida, desde lo más pequeño, hasta lo más lejano del universo, desde lo que considera puro y santo, hasta lo que el mundo conceptúa vil, malvado y completamente indigno. Desaparece el sentimiento de severidad que induce a condenar a los demás, y el amor, como la luz del sol, se derrama sobre todo lo que vive, sin tener en cuenta su grado de evolución y bondad (como los rayos del Sol físico, que se derraman por igual, para justos e injustos).

En algunos hombres estas experiencias tomaron el carácter de un profundo sentimiento de reverencia, que se posesionó de ellos por más o menos tiempo, mientras que a otros les ha parecido un sueño, pero conscientes de una exaltación espiritual, acompañada de la sensación de estar circundados y compenetrados por una brillante luz.

Hay quienes recibieron en revelación ciertas verdades en forma de símbolos cuyos significados no comprendieron hasta largo tiempo después. Estas experiencias transmutan el ánimo del hombre de modo que nunca vuelve a ser el mismo de antes.

Aunque el recuerdo vívido desaparezca, queda cierta reminiscencia que será por largo tiempo un manantial de bienestar y energía, especialmente cuando su fe vacile y se sienta agitado como una caña por los vientos de las opiniones contradictorias y de las especulaciones del intelecto. El recuerdo de tal experiencia, es una fuente de renovada energía, un puerto de refugio, en donde las almas fatigadas se amparan contra la incomprensión del mundo externo.

Generalmente estas experiencias van acompañadas de una sensación de intensa alegría, pues la alegría parece ser la emoción predominante en el ánimo del iluminado. Pero no es la alegría vulgar, sino algo incomprensible hasta después de esta experiencia. Como ya hemos dicho, también se experimenta la sensación del conocimiento  de todas las cosas, por eso a veces la iluminación produce Sabiduría (cuando el recuerdo permanece en quien la ha experimentado…  y según el nivel de cada uno se nota un “cambio espiritual” en la vida diaria)

No tenemos espacio para citar los numerosos ejemplos que quedaron escritos en distintas literaturas. Unos lo han dicho de un modo, otros de otro; pero todos dicen prácticamente lo mismo. Cuantos han experimentado la iluminación, aunque  fuera en débil grado, reconocen la misma experiencia, en el relato, canto o predicación de otro iluminado aunque entre ellos medien siglos. Es el canto del alma, que una vez oído jamás se olvida. Aunque esté expresado por los toscos instrumentos de las razas semibárbaras o los más perfeccionados de los talentos musicales del día, se reconoce claramente su tono.

Así lo reconocemos en las enseñanzas del viejo Egipto, de la India de todas las edades, de la antigua Grecia y Roma, de Lao Tsé, de Confucio, de Pitágoras, de los Mayas e Incas, de las Leyendas del Indio Americano, del Héroe y el Profeta; y también en los Templos Judíos y los Monasterios Cristianos; en las Mezquitas Musulmanas y en las Hermandades de Quáqueros, etc.; es siempre el mismo cántico que más sube de tono cuanto más lo entonan quienes agregan sus voces o el sonido de sus instrumentos al grandioso coro de los Sabios Espirituales de todos los tiempos, naciones, razas y credos.

Aquel tan mal comprendido, el poeta occidental Walt Whitman, supo lo que dijo cuando expresó en hermosos versos su extraña experiencia. Leed lo que dice. ¿Quién lo expresó mejor?

“Como en un desmayo, un instante,

otro sol, inefable, me deslumbra,

y todos los orbes conocí,

y otros orbes más brillantes desconocidos,

un instante de la futura tierra, tierra del cielo”

Y cuando sale de su éxtasis exclama:           

“No pudo estar despierto,

porque nada me mira como antes,

o si no, estoy despierto por vez primera

y todo lo de antes ha sido siempre sueño”.

 Y debemos unirnos a él cuando declara la incapacidad del hombre para describir acertadamente semejante estado, diciendo:

“Cuanto mejor quiero expresarme, menos puedo,

 mi lengua no se mueve sobre sus quicios;

mi aliento no obedece a sus órganos,

y quedo mudo”.

 ¡Que experimentéis esta vivísima alegría de la iluminación, queridos estudiantes! Y vuestra será a su debido tiempo. Cuando llegue, no os alarméis, y cuando os abandone no lamentéis su pérdida. Volverá. Vivid enalteciéndoos bajo su influencia. Estad siempre prontos a responder al toque de la Invisible Mano. No temáis, porque en vosotros está siempre el verdadero Yo, la chispa de la Llama Divina, como lámpara que alumbra vuestros pasos ¡Que la Inefable Paz y la Bendita Alegría sean con vosotros!